Enfermedades renales en gatos: el enemigo silencioso de los felinos
Angel Arias
Medico veterinario


Los gatos son expertos en ocultar el dolor y las enfermedades. Muchas veces, cuando un tutor nota que algo anda mal, la enfermedad ya está avanzada. Entre los problemas más comunes en medicina felina se encuentran las enfermedades renales, especialmente en gatos adultos y geriátricos.
¿Qué son las enfermedades renales?
Los riñones cumplen funciones vitales: eliminan toxinas, regulan el agua del cuerpo, producen hormonas y ayudan a mantener el equilibrio de minerales. Cuando estos órganos dejan de funcionar correctamente, el organismo del gato comienza a acumular sustancias tóxicas que afectan seriamente su salud.
La enfermedad renal puede presentarse de dos formas:
Aguda: aparece de manera repentina, generalmente por intoxicaciones, infecciones o deshidratación severa.
Crónica: se desarrolla lentamente durante meses o años y es muy frecuente en gatos mayores de 7 años.
Señales de alerta que no debes ignorar
Muchos tutores piensan que ciertos cambios son “normales por la edad”, pero pueden ser signos de daño renal.
Síntomas más frecuentes:
Toma mucha agua
Orina con mayor frecuencia
Pérdida de peso
Falta de apetito
Mal aliento
Vómitos
Debilidad
Pelaje opaco
Deshidratación
En etapas avanzadas, algunos gatos pueden presentar úlceras en la boca, anemia y dificultad para caminar.

¿Por qué ocurren las enfermedades renales?
Las causas son variadas y, en algunos casos, difíciles de identificar. Entre las más comunes están:
Envejecimiento
Dietas inadecuadas
Enfermedades infecciosas
Hipertensión arterial
Problemas dentales crónicos
Intoxicaciones (plantas, medicamentos humanos, anticongelantes)
Predisposición genética
Algunas razas como el Persa y el Maine Coon pueden tener mayor predisposición a ciertos problemas renales hereditarios.
Diagnóstico temprano: la clave para una mejor calidad de vida
La detección temprana puede marcar una gran diferencia. Por eso, los chequeos veterinarios regulares son fundamentales, especialmente en gatos mayores.
Las pruebas más utilizadas incluyen:
Exámenes de sangre
Análisis de orina
Ecografía renal
Medición de presión arterial
Actualmente, marcadores como la SDMA permiten detectar daño renal incluso antes de que aparezcan síntomas visibles.

Tratamiento y cuidados
Aunque la enfermedad renal crónica no tiene cura, sí puede controlarse para mejorar la calidad y expectativa de vida del gato.
El tratamiento puede incluir:
Dietas renales especiales
Fluidoterapia
Medicamentos para controlar presión arterial y vómitos
Suplementos renales
Control periódico con el veterinario
La alimentación juega un papel fundamental. Las dietas formuladas para pacientes renales ayudan a disminuir la carga de trabajo de los riñones y retrasan el avance de la enfermedad.
¿Se puede prevenir?
No siempre se puede evitar, pero sí reducir el riesgo con algunas medidas simples:
Mantener agua fresca disponible
Ofrecer alimentación balanceada
Evitar medicamentos sin supervisión veterinaria
Realizar controles médicos anuales
Detectar enfermedades a tiempo
Los gatos suelen beber poca agua por naturaleza, por lo que el uso de fuentes de agua y alimento húmedo puede ayudar a mantener una mejor hidratación.
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